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El viejo Nasrudín
Un día, cuando ya era un anciano, Nasrudín comenzó a reflexionar sobre lo que había hecho en su vida. Reunió a sus amigos y comenzó a contarles su historia.
-En mi juventud era muy ambicioso y pretendía que todos fueran seres realmente conscientes. Le rogaba a Alá que me diera fuerzas para cambiar el mundo.
"Cuando ya era un hombre maduro, me di cuenta un buen día de que ya había vivido la mitad de mi vida y no había logrado cambiar a nadie. Entonces le rogué a Alá que me diera fuerzas para cambiar a aquellos que me rodeaban y que tanto lo necesitaban.
"¡Ay de mí! Ahora que soy viejo mi plegaria es mucho más sencilla: sólo le pido a Alá que me dé fuerzas para cambiarme por lo menos a mí mismo.
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